El Día Mundial del Agua se celebra anualmente cada 22 de marzo desde 1993, cuando fuera adoptado por una resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Tiene como objetivo centrar la atención sobre la importancia del agua dulce y de la gestión sostenible de los recursos hídricos. Cada año, se pone en relieve un aspecto específico de la gestión del agua; este año, el lema es "Agua para las ciudades - Respondiendo al Desafío Urbano". El objetivo es centrar la atención sobre el impacto del crecimiento de la población urbana, la industrialización, los efectos del cambio climático, los conflictos bélicos y los desastres naturales sobre los sistemas urbanos de abastecimiento y tratamiento de agua.
Actualmente, una de cada dos personas en el planeta vive en una ciudad. Las ciudades del mundo están creciendo a un ritmo excepcional, debido al aumento natural de la población urbana, pero también debido a la migración rural-urbana y la reclasificación de las zonas rurales a zonas urbanas. El 93% de la urbanización se produce en países pobres o en vías de desarrollo, y casi el 40% de la expansión urbana del mundo se da en tugurios o favelas.
Las inversiones en infraestructura no se han mantenido al nivel de la tasa de urbanización, y los servicios de agua muestran una falta de inversión significativa. El problema central es por lo tanto la gestión del agua urbana y las aguas residuales.
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